Funcionamiento

Tres criterios de fiscalización

Tres son los términos que se citan invariablemente al hablar de este nuevo tipo de fiscalización

1) EFICACIA

El primero surge de la comparación entre los objetivos que se ha marcado una institución a la hora de realizar una serie de acciones y los resultados que al final consigue. Es, por decirlo en pocas palabras, la diferencia entre lo que se quiere hacer y lo que al final se logra. Una administración será tanto más eficaz cuanto más aproxime su práctica a sus objetivos.

2) EFICIENCIA

La eficiencia hace referencia a la relación entre los servicios que se ofrecen por una institución y los recursos que ha tenido que utilizar para conseguirlos. Una administración será tanto más eficiente cuando tenga que utilizar menos recursos para ofrecer un servicio de calidad.

3) ECONOMÍA

Por último, la economía equivale a conseguir los mejores resultados al mínimo coste posible, es decir ahorrando el máximo de recursos.

Criterios para realizar una buena auditoría

Los más reputados especialistas en la materia coinciden en afirmar que los ingredientes necesarios para realizar una buena auditoría operativa son dos: Hay que contar con auditores muy cualificados técnicamente, que aúnen una preparación suficiente y toda la pericia necesaria siendo además imprescindible, la ayuda de las propias instituciones públicas auditadas. Sin este acuerdo la auditoria operativa no puede llevarse a cabo.

La ejecución de auditorías operativas supone una serie de problemas para los Órganos de Control Externo. En primer lugar, exige un trabajo superior al que requieren las auditorias financieras y las de legalidad. Para estar en condiciones de realizarlas, el órgano fiscalizador debe contar con medios materiales y con profesionales especializados y multidisciplinares.

El desfase temporal que existe entre el periodo fiscalizado y la fecha en la que se hacen públicos los informes también va en contra del éxito de la auditoria operativa. Muchas veces, cuando se dan a conocer los resultados ya no son relevantes. Esta clase de auditorías sólo es efectiva si sus resultados están cercanos en el tiempo.

Otro aspecto que complica aún más la realización de estos informes es la dificultad que supone para los auditores recabar información con indicadores fiables sobre los servicios y actividades que desarrollan las administraciones públicas.

Las auditorías financiera y de legalidad tienen un referente claro. Están basadas en normativas y leyes, por lo que poseen algo concreto en lo que los auditores pueden fijarse. Por el contrario, las auditorías operativas valoran la calidad, algo que en un principio parece más difícil de cuantificar. Para conseguirlo, hay que buscar parámetros de referencia que permitan un análisis de los resultados. Los datos recogidos son, además, los que van a fundamentar las conclusiones y recomendaciones reflejadas en los informes.

El TVCP ha mostrado en repetidas ocasiones su interés en que los informes de fiscalización profundicen en el análisis de la eficacia, eficiencia y economía. Sin embargo, las insuficiencias en la elaboración de los presupuestos por programas, al señalar los objetivos, las acciones y los indicadores, impiden frecuentemente que este deseo quede reflejado de manera satisfactoria en el resultado final.